Mucha controversia ha generado la película Star Wars: El ascenso de Skywalker, que cierra la última trilogía y la saga completa de una de las franquicias más largas y con más seguidores en la historia del cine. Después de la polémica que desato Star Wars: Los Últimos Jedi, en dónde el experimento que pretendió hacer el director Rian Johnson no fue del agrado de muchos fanáticos, el desafío para JJ Abrams era recuperar el interés de los seguidores de la saga sin perder la esencia que debe tener toda película de Star Wars.

El gran desafío lo realizó de la mano del guionista Chris Terrio (Liga de la Justicia) encauza la historia dejada en el episodio 8 para que retome la propuesta que inició en Star Wars: El Despertar de la Fuerza.

Ambientada poco después de los sucesos de Los Últimos Jedi, inicia con Rey (Daisy Ridley) continuando su entrenamiento que inició con Luke Skywalker (Mark Hamill), mientras la resistencia continúa investigando la localización del arma definitiva que ha desarrollado la Primera Orden y con el que piensan someter a toda la Galaxia. También presentan a Kylo Ren (Adam Driver) buscando pistas para encontrar el planeta de Los Sith, donde él puede lograr tomar el control total de la organización, por ende, de toda la Galaxia.

Con muchas evocaciones a la trilogía original la película no decepciona al involucrar emocionantes persecuciones, duelos con sables láser, batallas épicas entre el ejército opresor y la resistencia, es claro que la intención principal es resolver los misterios que dejó el episodio VII y corregir los giros del episodio VIII, sin tomar riesgos argumentales.

En conclusión, Star Wars: El ascenso de Skywalker es una película entretenida, da cierre a la historia de los Skywalker, tiene todos los elementos que debe tener una película de Star Wars, que da gusto a los fans de la saga pero que, desde otro punto de vista, se queda corta en propuestas y misterios debido a la predecibilidad de su argumento.

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